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Ruta por la Alcarria

Si la Alcarria encandiló a Camilo José Cela, ¿por qué habría de defraudar al viajero más curioso? Veamos qué depara un itinerario en coche por algunos de aquellos caminos que inspiraron al que fuese escritor, político y censor.

Tres años antes de publicar “La colmena” (1951), el novelista Camilo José Cela había arrancado una tradición propia, la de publicar libros de viajes. Inició esta saga con “Viaje a la Alcarria” (1946), que definió como “el cuaderno de bitácora de un hombre que se aburría en la ciudad, cogió el morral y salió al campo a que no le pasase nada”. Nada le sucedió, efectivamente. Para la comarca de Guadalajara, sin embargo, supondría un antes y un después como tierra conocida de Castilla La Mancha. En cuanto al futuro Nobel de Literatura, sería, para él, su primera incursión en la descripción de la España profunda. Una España donde coexisten páramos, extensas campiñas, fértiles vegas, valles, cerros y fuertes pendientes.

Una de las rutas en coche por España que más cercanía guarda con la capital es la ruta por la Alcarria: Torija (que posee un museo dedicado al libro, por cierto), Pastrana, Trillo, Brihuega, Almonacid de Zorita… son algunos de los pueblos que pueden visitarse. Y disfrutarse, dado su extraordinario legado histórico y arquitectónico.

 

Guía del viaje la Alcarria

Siguiendo estrictamente el recorrido del escritor -realizado en solitario, en gran parte, y a pie-, habría que plantearse, a la salida, una ruta con 22 paradas. Sin embargo, algunos de los pueblos de la Alcarria que más presencia suelen tener en las guías son los que se detallan a continación:

 

  • Brihuega estaría al principio de la ruta del autor de “La familia de Pascual Duarte”, dada su cercanía de Guadalajara (33 kilómetros separan ambas localidades). Se encuentra en el valle del río Tajuña, y posee muestras del románico del siglo XIII como los templos de San Felipe, San Miguel y Santa María de la Peña. Los jardines de la Real Fábrica de Paños son una auténtica preciosidad.

 

 

  • Cifuentes es una localidad regada con infinidad de fuentes, manantiales y caños -de ahí su nombre-, cuya riqueza arquitectónica justifica la visita: iglesias como la de San Salvador (románica-gótica), conventos como el renacentista de Santo Domingo, o castillos como el que levantó el Infante don Juan Manuel en 1324. Don Juan Manuel es muy conocido por sus cuentos moralizantes, reunidos en “El conde Lucanor”, obra escrita en el siglo XIV.

 

 

  • Sacedón está situada entre los embalses de Entrepeñas (conocido antaño como Mar de Castilla) y Buendía; es además un enclave recomendable para deportistas naúticos. Aparcar el coche y aprovechar las aguas pantanosas para hacer ejercicio es un plan muy saludable, de hecho; la proximidad de Córcoles invita, por otra parte, a su visita, si bien conviene aclarar que Cela no paró aquí. En esta pedanía está el monasterio cisterciense de Santa María de Monsalud (siglo XII), recuperado tras su restauración en 2009.

 

 

  • Pastrana, a la que el escritor gallego define como “una gran ciudad medieval”, tenía un Palacio Ducal que debía de estar en muy malas condiciones cuando él visitó el pueblo, durante los años de posguerra: “El viajero [...] piensa que será de alguien que debe tener escasa simpatía por Pastrana, por el palacio, por la Éboli o por todos juntos”. Propiedad de la Universidad de Alcalá de Henares, fue restaurado en 1997, y encierra la triste historia de Ana de Mendoza de la Cerda, princesa de Éboli, noble caída en desgracia y recluida por Felipe II en aquel palacio, donde murió.

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