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La Ruta de Dalí y Gala

Portlligat, Figueras y Púbol son tres enclaves que componen una ruta ideal para hacer en coche, con todo el tiempo del mundo… y la perspectiva, siempre excitante, de acercarse un poco más al mundo del genio catalán.

“La única diferencia entre un loco y yo, es que yo no estoy loco”. Salvador Felipe Jacinto Dalí i Domènech (Figueras, 1904-1989) decía estas cosas. También declaró que si muriese, lo haría del todo. El tiempo, sin embargo, no le dio la razón en esto último. Dalí pervive a través de su legado, y para sus admiradores, la ruta que enlaza Portlligat con Figueras y Púbol -la llamada ruta daliniana- es camino de peregrinación, casi. Y una de las más interesantes y mejores rutas por España en coche, si de viajar se trata… también.

 

¿Dirección? Figueras, Gerona

Nos plantamos en la capital del Alto Ampurdán, comarca catalana. Lugar de nacimiento de Dalí, santón del surrealismo y artista internacional. Desde allí partió, además, hacia otros mundos… dejando lugares tan significativos en este trazado como el teatro museo, concebido como pieza artística en sí mismo, y ubicado en la plaza que lleva su nombre y el de Gala, la que fuera su esposa, nacida Elena Diakonova (Kazán, 1894-Portlligat, 1982).

Declarado Bien de Interés Cultural, el Teatre-Museu Dalí -en catalán-, acoge la tumba del artista, quien dejó dicho lo siguiente: “es evidente que existen otros mundos, eso seguro; pero, como ya he dicho muchas veces, esos otros mundos están en el nuestro, residen en la tierra y precisamente en el centro de la cúpula del Museo Dalí, donde está todo el nuevo mundo insospechado y alucinante del surrealismo”.

 

Portlligat, Cadaqués

Localizado en una cala del cabo de Creus, en el término municipal de Cadaqués, Portlligat es una preciosidad de pueblo pesquero donde se encuentra la que fue residencia del artista: la Casa-Museo de Portlligat. Nos topamos, de nuevo, con esos huevos erguidos que coronan parte de un espacio que Dalí acabaría, como no podía ser de otra manera, “museificando”; con estancias como la Sala Oval, finiquitada en 1961, y para la que el artista se inpiró en el diseño que él mismo había realizado anteriormente para una sala de fiestas de Acapulco (Dalínait), nunca materializado al parecer.

Sus vivencias allí, así como el trabajo artístico desplegado, generó muchos más frutos: sofás labiales, el Palomar, la Barraca del Reloj… cada rincón se ve, de alguna manera, impregnado del sello surrealista de un pintor, escultor, grabador y escritor que se definiría a sí mismo como “teatral”. Es importante reservar la visita a la casa, que tiene una duración de 40 minutos.

 

Púbol. Gala, fortificada

El cierre de esta ruta daliniana pasa por Púbol, a 40 kilómetros de Figueras. El origen del castillo Gala Dalí parte de la adoración del artista por su esposa, anteriormente casada con el poeta Paul Éluard (del que fue colaboradora), marchante del pintor Giorgio de Chirco, y figura carismática del movimiento surrealista en los años veinte del siglo pasado. El artista levantaría el castillo exclusivamente para ella: él solo podría visitarlo por invitación.

La que fuera residencia de Gala puede visitarse desde 1996, y contiene pasajes memorables: el pozo con las cabezas de Richard Wagner, obras dalinianas -pinturas y dibujos-, amén de una colección de trajes de alta costura de la rusa, con la que el catalán llegó a firmar “sus mejores obras” como “Gala Salvador Dalí” (según explica la escritora Estrella de Diego). En este sentido, el castillo de Púbol sería un objeto surrealista, producto de la relación amorosa y artística que hubo entre esta increíble pareja. El fin de una ruta absolutamente memorable y fascinante.

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