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Volver a conducir

Hay quienes después de obtener el permiso de conducir, se olvidan de conducir. Los motivos pueden ser variados, pero la sensación, al ponerse de nuevo delante del volante, es la misma: inquietud como poco.

 

 

 

La práctica hace a la persona conductora, esto es así. Por eso mismo, si una vez obtenido el carné de conducir no se conduce y se deja pasar el tiempo… la cosa se vuelve difícil cuando se presenta la necesidad de controlar un vehículo (debido a un desplazamiento de trabajo, por ejemplo). Al cumplir los 18 años, ir a la autoescuela parece un rito de paso hacia la edad adulta. Pero sacarse el carné y no disponer de vehículo alguno que conducir, o preferir moverse en transporte público, a la larga, complica la tarea de la conducción. Solamente podemos convertirnos en grandes conductores haciendo kilómetros, experimentando con nuestro vehículo; conduciendo, en definitiva.

Cuando alguien se dice “quiero volver a conducir”, ha de recurrir a la autoescuela de nuevo. Las clases de reciclaje son la vía para coger cierta pericia antes de abrocharse el cinturon de seguridad, arrancar y lanzarse a la carretera. No se trata de ninguna tontería, habida cuenta de que es posible -cuando han pasado décadas desde que se obtuvo el permiso, si es el caso- que la normativa de circulación o los códigos hayan sufrido modificaciones; de ahí que los formadores deban asegurarse de los conocimientos que estos alumnos con carné poseen.

 

Miedo a conducir

miedo a conducir

Y aunque no todas las personas con poca experiencia al volante lo experimenten, existe algo llamado miedo a conducir. En 2016, un 22% de los conductores en nuestro país sufría ansiedad al coger el coche, e incluso bloqueo total frente al volante. Pese a que pueda ser un miedo que parta de la persona misma, implica, en ocasiones, cierta desconfianza hacia el comportamiento de los otros. El ir posponiendo la conducción no ayuda, precisamente, si bien hay que reconocer que existen personas a las que, por lo general, no les gusta conducir.

Los consejos para perder el miedo a conducir -denominado técnicamente amaxofobia- pasan por recuperar la confianza y relajarse lo máximo posible si se fue conductor o conductora con anterioridad. Si no se conduce desde hace mucho, es posible que la morfología de la ciudad, y por tanto sus vías, se hayan modificado demasiado. La incorporación al tráfico rodado, en cualquier caso y por motivos de seguridad, debería ser gradual. Eso siempre.

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