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Conduciendo en pendiente, con cautela y sin nerviosismos

Encontrarse ante una pendiente, sea bajando o subiendo, puede resultar un poco estresante, en especial cuando se está estrenando el carnet o se siente agobio en esta situación (¡teniendo experiencia!).

 

A veces no hay ni que conducir en pendientes pronunciadas. Más de uno se agobia al encarar un pequeño tramo con rampa; al salir de un semáforo, por ejemplo. De ahí que en las autoescuelas se practique tanto esta maniobra, dado que, cuando se es novato o novata, causa verdadero terror (“¿se calará el coche?”). En otras ocasiones, al internarnos en un pueblo, las callejuelas pueden llegar a estrecharse bastante, al ser trazados medievales. Y no faltan nuestras amigas las cuestas…
 

Conoce las carreteras más peligrosas del mundo (con aportación española)

¿Y qué decir de las pendientes, de los puertos de montaña, de desfiladeros como el de Despeñaperros? En este último caso, desde 2011 se pudo empezar a atravesar con mayor comodidad gracias a la remodelación de la autovía: 14,1 kilómetros que suponían un ahorro de nueve minutos en el trayecto Andalucía-Madrid (o Madrid-Andalucía, tanto monta…).
 

Del Paso Stelvio, en los Alpes italianos, hablamos en su momento al hacer un mini ránking de carreteras peligrosas por el mundo. También del de Transfăgărășan (en los Cárpatos meridionales). En este caso, conducir por estas carreteras perdidas puede llegar a ser una auténtica aventura automovilística no apta para quienes sienten aversión por las pendientes o cuestas aderezadas por curvas imposibles.
 

¿Cómo afrontar una buena cuesta?

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Es necesario prepararse si se divisa la señal de peligro que advierte de una pendiente, en este caso hacia arriba. Si además vienen curvas, más todavía. Se trata de una señalética, la que indica la inclinación de la vía -cada 100 metros ascenderíamos 10 metros-, que no está ahí por nada, precisamente.
 

La velocidad, como suele pasar en la conducción, no será buena compañera en este contexto. Se puede aprovechar la inercia para subir, si se viene de una bajada. Si no conducimos a una velocidad prudente, no dejaremos de pisar el pedal de frenado, y el vehículo sufrirá en todos los sentidos. Tampoco es buena idea adelantar otros vehículos si se está en plena cuesta.
 

Conducir cuesta abajo con elegancia y cautela

Atendiendo al principio de todo lo que sube baja… después de una exuberante subida podemos toparnos con no menos espectacular bajada. Ante un camino con presencia de curvas cerradas solo cabe reducir la marcha -primera o segunda, como máximo-, yendo así en marchas cortas, frenando con suavidad y por supuesto sin invadir el sentido contrario.
 

Correr tampoco es buena idea al bajar, es evidente. El freno habrá que utilizarlo con sentido común, de modo que no se deberá pisar el acelerador bajo ningún concepto. Por lo demás, es oportuno indicar que la insana costumbre de usar el punto muerto para bajar gasto de combustible debe ser erradicada. Por falsa y peligrosa.
 

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