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Consejos para viajar en autocaravana (II)

Las vacaciones en autocaravana no son cosa ya de aventureros o gente peculiar. Se han vuelto tan normales como el salir disparados hacia las costas en período estival. Y cada año aprendemos más sobre esta forma de viajar.

En su libro “Viajar por libre: 50 rutas en furgo por España” (2019), Pedro Madera explicaba que en Europa, Alemania lideraba esta manera de transitar libremente por el mundo, por delante de Francia, Italia y Gran Bretaña. En nuestro país, el auge de la autocaravana parece haber superado el momento COVID-19 para asentarse como un modo de pasar las vacaciones cada vez más común.

Madera habla de “una moda que ha llegado para quedarse entre los amantes de la naturaleza, los viajes en libertad y un estilo de vida donde la posibilidad de poder cambiar los planes siempre es vista como una oportunidad. La opción de vehículo y residencia se unifican”.

Si bien se ha de tener cierto conocimiento del sitio al que vamos, así podremos saber de las instalaciones existentes para autocaravanas -cada vez hay más-, la imprevisibilidad es algo que atrae, cada vez, a más gente. Tanto si se viaja en pareja, como si las vacaciones son en familia, con niños y niñas, o mascotas. Toda la troupe lo pasará genial… ¡eso está más que comprobado!

Viajando en furgo: el decálogo

Hombre conduciendo su caravana durante un viaje.

En “Viajar más libre - Nuevas rutas en furgo por España” (2022), Madera nos propone un interesante decálogo de comportamiento por si nos vamos de rutas en autocaravana (aquí propusimos una por el norte de España). El primer mandato sería no entrar “a lo loco” en ese mundo. Viajar en una furgoneta camperizada, una camper o autocaravana -o la caravana de toda la vida- conlleva el sometimiento a una normativa determinada.

Y no solo eso. Resumimos a continuación los puntos que debemos tener en cuenta si decidimos emprender la aventura en autocaravana:

  1. Es necesario saber cuál es la legislación del sitio que vamos a visitar, ya sea una ciudad o una pequeña localidad. “Estamos aparcados cuando contactamos el suelo solo con las ruedas, no ocupamos más sitio que el del propio vehículo cerrado y no se emiten fluidos”, sentencia Madera en su libro.
  2. Caravana blanca en carretera

    En cuanto a la velocidad, las autocaravanas de menos de 3.500 kilogramos podrán alcanzar los 120 km/h en autopista y autovía, y 90 km/h en las carreteras convencionales. Si se supera el peso, las limitaciones irán de los 90 km/h en el primer caso a los 80 km/h en el segundo. En ciudad, el límite puede bajar de los 50 km/h.

  3. El cuidado del medioambiente ni se discute, aunque se presuponga, a la gente que viaja en autocaravana, más escrúpulo aún por la naturaleza de la que disfrutan. Dejar el entorno limpio es una obligación moral.
  4. El buen trato con los semejantes es también lo suyo, puesto que en cada tramo nos iremos encontrando con viajeros como nosotros. Vecinos de autocaravanismo: llévense bien siempre.
  5. Si el mantenimiento de un vehículo es importante para la seguridad vial, también lo será en este caso, más si cabe, habida cuenta de que se trata de un vehículo motorizado-vivienda. 
  6. Madera nos invita a consumir en negocios locales, comprando productos de proximidad, frescos, de temporada. 
  7. Pareja en caravana mirando el mapa

    La planificación es imprescindible, si se quiere realizar la ruta con cierta tranquilidad, placenteramente, disfrutando al máximo. En la actualidad la cantidad de información de utilidad diseminada en la red es impresionante: aplicaciones para buscar camping y rutas, blogs y comunicaciones de caravaners… quien no se informa bien es porque no quiere, desde luego.

  8. Tanto si compramos como si alquilamos una autocaravana, hay que acudir a sitios fiables para conocer el historial del vehículo, evitando supuestos chollos que pueden darnos algún disgusto. Así como el papeleo del mismo (comprobar que esté al día de impuestos, seguro, ITV…).
  9. Limpieza, orden e higiene son otras tres máximas que evitarán situaciones desagradables. En ese sentido, hemos de consumir agua y alimentos en condiciones, para no exponernos a diarreas o deshidrataciones que nos puedan amargar el viaje. No olvidemos un buen botiquín, por si las moscas.
  10. Si nos llevamos a nuestras mascotas, estupendo. Pero, eso sí, que estén bien adiestradas y cuenten con equipaje propio, para prever todo aquello que puedan necesitar. Y nada de quitarles ojo, no sea que se les ocurra molestar a otros vecinos. Mascotas siempre, pero con responsabilidad.

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