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¿Cómo afectan los medicamentos a la conducción?

En un país donde la automedicación es una -pésima- práctica, debemos gastar cuidado a la hora de conducir un vehículo bajo un fármaco determinado. Un 5 % de los accidentes tiene como origen el consumo de fármacos.

Medicarse y conducir, en principio, no tiene por qué ser inseguro necesariamente. La Food and Drug Administration (FDA, en inglés) dice que es seguro, probablemente, si bien recomenida “asegurarse” antes de ponerse al frente de cualquier vehículo, sea turismo o vehículo industrial, avión o barco. Somnolencia, mareo, ralentización de los movimientos, incapacidad para prestar atención, náuseas o irritabilidad son algunos de los efectos, indeseados, que pueden provocar determinados fármacos.

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) -dependiente del Ministerio de Sanidad-, menciona, entre estas reacciones negativas al medicarse, la reducción de reflejos, fundamental a la hora de conducir. La AEMPS, en este sentido, dice que “los posibles efectos de cada medicamento autorizado sobre la conducción y manejo de maquinaria peligrosa son siempre objeto de evaluación y de información, en su caso, en el prospecto autorizado”.

En 2019, la revista de la Dirección General de Tráfico (DGT) publicó que un 25 % de los medicamentos autorizados por esta agencia podía afectar a la conducción de alguna forma. En un artículo publicado ese año se mencionaban otras consecuencias tales como “el aumento del tiempo de reacción alteración en la percepción de las distancias, hiperactividad, alteraciones oftalmológicas o auditivas, estado de confusión y aturdimiento, somnolencia o efecto sedante”.

Fármacos y conductores: pareja mal avenida

Entre los porcentajes, un tanto preocupantes, que citaba el artículo, podía destacarse también que un 5 % de los accidentes tenía como origen el consumo de fármacos, y que más de un 60 % de los conductores que se medican (de un 30 % del total) toma dos o más fármacos de manera simultánea. Motivo por el que automedicarse, costumbre extendida en un 30 % de la población española, es tan peligroso. Los mayores de 65 años son un sector de la población que no solamente va en aumento, y grandes consumidores de pastillas, en general.

Un 88,9 % de los mayores tiene medicación, según la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, debido a las dolencias propias de las edades avanzadas. Los vasodilatadores y antidepresivos, por ejemplo, pueden producir mareo o hipotensión, mientras que los analgésicos, además de mareo, conllevan otros efectos secundarios no recomendables si nos ponemos al volante (sueño, euforia).

Las medicinas para combatir el insomnio, o los estados nerviosos, pueden producir somnolencia (ansiolíticos, hipnóticos) y otros efectos no deseados, como mareo, en el caso de los antidepresivos, y alteraciones de la conducción en general, fatiga, nerviosismo, temblores… existen antidiabéticos, igualmente, que provocan mareo; y antihistamínicos que, además de dar sueño, causan visión borrosa.

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